El filipino Manny Pacquiao enfrentará la que, según sus dichos, será la última pelea de su carrera, cuando se mida en el ring ante Timothy Bradley por el vacante título internacional welter de la Organización Mundial de Boxeo.

Este sábado 9 de abril se llevará a cabo la que podría ser la última pelea del filipino Manny Pacquiao. "Pac man" es uno de los boxeadores más grandes de los últimos tiempos y lo demostró en repetidas ocasiones.

Sin embargo, para muchos, desde que fue noqueado por Juan Manuel Márquez nada volvió a ser igual. Pacquiao no ha recuperado esa velocidad, esa confianza y ese punch que por mucho tiempo lo caracterizaron.

A lo anterior hay que agregar que sus compromisos fuera del cuadrilátero cada vez son mayores. Es diputado en su país natal y quiere ascender en la política, además de que es dueño y jugador de un equipo de basquetbol.

La polémica para este combate apareció fuera del ring, cuando Pacquiao emitió comentarios homofóbicos que no cayeron muy bien en el medio deportivo y que incluso le costaron el retiro de algunos patrocinadores.

Este será el combate que le pondrá punto final a una de las trilogías más intensas y polémicas de la historia. Actualmente Pacquiao y Bradley son buenos amigos, sin embargo, no siempre fue así.

En su primer combate, celebrado el 9 de junio de 2012, la polémica se apoderó del ring, luego de que los jueces otorgaran a Bradley la decisión dividida en una de las polémicas más grandes en la historia del pugilismo.

Pese a que Pacquiao había incluso derribado a Bradley, los jueces decretaron que el ganador era estadounidense con tarjetas que indicaban 115-113, 115-113 y 113-115. Únicamente Jerry Roth vio lo que al parecer vio todo el mundo menos dos jueces: un triunfo del tagalo.

En su segundo encuentro, Pacquiao llegó con deseos de revancha y con todo el ánimo de dejar en claro que los jueces se habían equivocado dos años antes. El resultado aquel 12 de abril de 2014 fue claro y el triunfo le correspondió al peleador asiático.

El tercer enfrentamiento entre ambos tiene mucho de simbólico. Pacquiao quiere irse con los brazos en alto y Bradley quiere impedirlo; ambos esperan que los jueces no tengan nada que ver y aunque ya no tienen la rapidez ni el 'punch' de hace algunos años, el público está listo para ver una pelea esperada.

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