Es momento de que emigre Guillermo Ochoa
9 de Diciembre de 2010
Desde que irrumpió en el profesionalismo, Ochoa dio muestras no sólo de su calidad, tambien de un temperamento a prueba de todo: ponerse bajo los postes de un equipo como el América con tan sólo 20 años de edad y mostrar las cualidades que él ha mostrado es prueba suficiente para reconocerle como una de las grandes figuras del nuevo siglo en el fútbol mexicano.


Guillermo Ochoa tiene la capacidad técnica, física, la personalidad y la mentalidad para jugar en Europa.


México no ha sido una tierra de malos porteros. Ya con Rafa Puente lo hemos repasado una y otra vez: el histórico Carbajal, el legendario Tubo Gómez, el idolatrado Nacho Calderón, el carismático Jorge Campos y otros más como Oscar Pérez, Oswaldo Sánchez, y años Pilar Reyes, Pablos Larios, Nacho Rodríguez y el mismo Rafael Puente que siempre establecieron buenas condiciones desde la portería.


Campos fue quizá, aprovechando los tiempos modernos, el portero más famosos de origen mexicano. Sus suertes, su agilidad y la manera en que jugaba el balón con los pies le dieron la característica de un guardameta adelantado a su época. Campos jugó en el extranjero con el Galaxy de Los Ángeles, pero no llegó al ansiado fútbol europeo.


Hace un un par de años, Oswaldo Sánchez, otro portero de época en México, había recibido cierto contacto para jugar en Brasil o en España. Nada pudo cristalizarse.


No es fácil, mucho menos hoy, donde las grandes entidades europeas cuidan bien la selección de jugadores no comunitarios que le reforzaran y mantiene casi siempre mucha rerghularidad cuando se trata del tema de la portería.


Ochoa en Europa ayudará a ser imagen del América y del fútbol mexicano y también motivará a otros niños a que sigan su camino.


Ochoa debe empujar este paso. El América debe arrollarlo y el fútbol mexicano debe sonreír ante la posibilidad.


Venga, Guillermo, venga Memo, atrévete y vuela, vuela hasta ese sitio donde nadie ante se ha atrevido a llegar.



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